Alguna vez se han puesto a pensar como el relato de un suceso puede generar diferentes reacciones sin recurrir a añadidos ni substituciones?
Como por ejemplo, perderse en medio de una ciudad desconocida puede ser un relato divertido en un caso y dramático en otro.
La diferencia se encuentra en el tono o matiz con que se cuenta la anécdota, que va a estar condicionada por la intencionalidad del interlocutor. No existe el relato objetivo, siempre se busca generar una respuesta en base al estimulo de la narración.
Eso nos lleva a la conclusión de que una misma verdad puede generar distintas reacciones, pero más allá de eso, nos revela que se puede manipular con facilidad la información y los tonos de narración para adaptarlos de la manera que mas nos convenga a partir de nuestro objetivo.
Por otro lado, existe otra variable o herramienta, la supresión de elementos, sumamente útil a la hora de “adaptar” una versión o relato de los hechos. Ya que no olvidemos que no es mentir utilizar parte de la verdad. Esto sucede por ejemplo en el caso de los mensajes publicitarios, donde dos productos iguales, utilizan una parte de la verdad diferente a la de su par, para diferenciarse y resaltar características que el otro producto también posee, pero que no se consideraron relevantes a la hora de comunicar, debido a las intenciones particulares de cada empresa.
Entonces como conclusión, podemos decir que la verdad, lejos de ser absoluta y única, es variable y manejable, adaptable a las necesidades de comunicación, que no existe narración objetiva, todo esta teñido del matiz de la necesidad y de la intencionalidad.
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