Hace poco, antes de irme a dormir, en ese momento de conciencia e inconciencia, de actividad extrasensorial que se da en nuestros cerebros, tuve una charla con Dios.
Todo comenzó al momento que me planteé muchas cosas que no entendemos, como por ejemplo: de donde venimos, hacia donde vamos y cual era nuestra misión en este mundo.
Al momento una voz me contesto: ¿para que quieres saberlo?, y enseguida atine a responder: por simple curiosidad, luego de esto se me pregunto: ¿eso te haría mas feliz?, a lo que respondí con convicción: No. Y es verdad que no nos haría mas felices entender esas cuestiones, al contrario, complicarían mas nuestras vidas, le quitarían todo el sentido, convirtiéndolas en prácticamente una obligación.
La conversación no terminó ahí, aprovechando tan sorprendente epifanía, me tomé el atrevimiento de preguntarle a Dios: Señor, ¿ por que sufrimos ?, por que las injusticias?, a lo que el Señor me contestó: En ningún momento se dijo que ustedes fueron creados a la perfección, pero mas allá de eso, yo deje pautas, mandamientos, que quien las cumpla será feliz, pero ustedes son seres independientes, yo los guío, pero no los gobierno, no puedo obligarlos a hacer lo que yo digo. Piensa de esta manera: tú tienes tu opinión acerca de diferentes cosas, pero muchos no la comparten, por eso cada uno es libre, no puedes obligarlos a pensar como tú.
En mi caso yo dejé pasos a seguir, explícitos, está en ustedes obedecerlos, pero no piensen que la desobediencia acarrea un castigo, sino que, acarrea una consecuencia, todos los actos que los humanos cometen tiene consecuencias, yo no los cree para castigarlos.
En conclusión, mas allá de que esto pueda haber sido una revelación divina, una epifanía, o solo un sueño, un simple sueño, los hechos me demostraron que a veces culpamos a una fuerza superior de nuestras malas rachas, de las consecuencias que sufrimos, cuando en realidad, Dios solo se encargo de crearnos y darnos las pautas de cómo debemos vivir, somos nosotros quienes debemos llevarlas a la practica. El está dispuesto a ayudarnos, somos nosotros quienes nos debemos dejar ayudar.
sábado, 2 de octubre de 2010
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