Cuenta la historia, que un hombre tenia 2 hijos, un día uno de ellos le pidió la parte de la hacienda que le correspondía como parte de la herencia, y se marchó del hogar a donde malgasto el dinero en prostitutas y otros placeres libertinos.
Como era de esperarse la supuesta bienaventuranza no le duró mucho, por lo que paso necesidades, hasta que se decidió retornar al hogar.
El otro hijo en cambió dedicó su vida a trabajar con su padre, estar a sus órdenes y cumplir con todas las labores que este le mandaba.
Un buen día el hijo que había abandonado el hogar retornó, el padre, lleno de alegría mandó a matar un novillo para festejar, se oían músicas y había bailes, el otro hijo no quiso ser participe. En un momento el padre sale y le pregunta que por que no compartía con ellos la alegría de haber recuperado a su otro hijo, a lo que le responde: yo he vivido por ti y para ti, he cumplido todas tus órdenes al pie de la letra y jamás mandaste a matar un novillo para celebrarlo.
La interpretación bíblica indica que esto se refiere al pecado, al arrepentimiento y al perdón, y como aun los más fieles a Dios, pecan de envidia como peco el otro hijo.
Si hacemos otra interpretación más textual, podemos encontrar como hace referencia a un acto humano que se da, y es que la fidelidad y el amor incondicional no se valoran como se valora un nuevo amor.
Moraleja: Amarás incondicionalmente a alguien que amará incondicionalmente a otra persona.
lunes, 15 de noviembre de 2010
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